#2: La Dicha de las Sábanas Frescas
Meterse en la cama después de cambiar las sábanas es básicamente alcanzar el nirvana sin la suscripción a una aplicación de meditación. ¿La tela fresca y suave contra tu piel? Sublime. Es como si el universo dijera: “Sobreviviste hoy, aquí tienes una recompensa”. Sin arrugas, sin manchas misteriosas, solo pura e inocente comodidad.
¿Y ese sutil aroma a limpio? Permanece como un buen recuerdo. Te dejas caer dramáticamente, suspiras más fuerte de lo necesario, y de repente la vida adulta se siente manejable. Consejo profesional: plánchalas de vez en cuando para alcanzar niveles extra de “sábanasmo”, sí, ahora es un término real.