23. Christopher Walken

A los 16 años, Christopher Walken trabajó en verano como domador de leones en un circo. Entraba en la jaula, agitaba un látigo y el león se sentaba perezosamente como un perro y rugía suavemente. Más tarde, dijo que le “gustaban mucho los gatos” y que disfrutaba de la emoción.
Este peculiar trabajo adolescente permaneció oculto durante años en medio de sus intensos papeles cinematográficos. Los paparazzi nunca captaron al futuro ganador del Oscar lidiando con grandes felinos, un contraste salvaje con su excéntrica y tranquila presencia en pantalla.