Lo trataron como una broma… Hasta que supieron su verdadera identidad

Comienzan las burlas

Como conductora de camión, me he encontrado con muchos tipos engreídos que se creen más duros que nadie. Pero este incidente en particular me dejó una impresión duradera. Dos motoristas estaban cerca de los surtidores de gasolina, montando una escena mientras se burlaban de un camionero grande que estaba cerca. Se reían a carcajadas, soltando bromas crueles sobre su peso y su camión. “Quizás deberías pasarte a la bicicleta en lugar de transportar hamburguesas”, se mofó uno de ellos. Brevemente pensé en intervenir para decir algo, pero lo que sucedió a continuación me detuvo en seco.

El camionero no reaccionó como yo esperaba. En lugar de enfadarse, simplemente esbozó una sonrisa tranquila y conocedora que pareció silenciar el aire a su alrededor. Fue entonces cuando noté las gruesas y viejas cicatrices en sus nudillos y me di cuenta de que el resto de los motoristas cercanos se habían quedado de repente inmóviles, observando en silencio. Algo había cambiado. Esos dos bocazas no tenían ni idea de con quién estaban tratando, pero por lo que parecía, estaban a punto de aprender una lección que nunca olvidarían.

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