Demasiado aterrador para no bizquear

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Este joven parece estar experimentando una montaña rusa como nunca antes. Mientras su padre claramente se lo está pasando en grande, la expresión de ojos saltones del niño lo dice todo. Quizás esta atracción en particular es un poco demasiado intensa para los pequeños, pero su agarre a las barras de seguridad demuestra que se está aferrando a la vida.

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Curiosamente, la chica sentada detrás de él parece estar disfrutando de la atracción con facilidad, lo que resalta lo diferentes que pueden ser las reacciones entre los pasajeros. Son momentos como estos —una mezcla de emoción, miedo y pura diversión— los que hacen de las montañas rusas experiencias inolvidables para toda la familia.

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