Jamie vuelve a casa

Jamie había estado fuera durante dos años, sirviendo en Irak, y ahora el momento con el que había soñado por fin estaba aquí. Mientras el avión aterrizaba y rodaba por la pista, sintió una profunda sensación de incredulidad. ¿Estaba realmente de vuelta? Las ruedas tocando suelo americano pusieron en tierra sus pensamientos acelerados.
Con una bolsa de lona colgada al hombro, Jamie siguió la corriente de soldados que salían del aeropuerto. El aire exterior se sentía fresco y limpio, con el aroma del hogar. Respiró profundamente, agradecido de estar de vuelta. En algún lugar más allá de los muros del aeropuerto, su familia esperaba para darle la bienvenida a un nuevo capítulo.
Un pueblo lleno de recuerdos

Mientras el coche atravesaba el pueblo, Jamie se inclinó hacia la ventana, observando el familiar paisaje pasar. Todo le traía un recuerdo: la cafetería de ladrillo rojo donde tuvo su primera cita con Sarah, el banco descolorido del parque donde solía descansar después de sus carreras matutinas.
El encanto del pequeño pueblo parecía más vívido que nunca. Los árboles parecían más verdes, e incluso las aceras agrietadas tenían un significado. Era como si el propio pueblo también lo hubiera extrañado, envolviéndolo en un abrazo silencioso, recordándole que todavía pertenecía aquí.