Poses al borde en las Cataratas Victoria, Zambia/Zimbabue

En las Cataratas Victoria, en la frontera entre Zambia y Zimbabue, los amantes de la adrenalina acuden en masa a la Piscina del Diablo, una cornisa rocosa natural situada justo al borde de la cascada más grande del mundo, para darse baños que detienen el corazón en lo que parece una piscina infinita con vistas al abismo. Las visitas guiadas permiten breves inmersiones supervisadas durante la temporada de aguas bajas, pero muchos turistas van más allá de las barreras de seguridad o ignoran las instrucciones de los guías, inclinándose peligrosamente sobre las rocas resbaladizas para la foto dramática definitiva. Las repentinas subidas de corriente o una momentánea pérdida de equilibrio pueden arrastrarlos por el borde, precipitándolos más de 100 metros hacia el rugiente abismo, donde son golpeados contra rocas dentadas o ahogados en el caldero hirviente. A pesar de las advertencias y restricciones estacionales, varias vidas se han cobrado en esta engañosa “piscina infinita natural”, lo que demuestra que ningún selfie vale la pena para tentar el poder puro de una de las fuerzas más espectaculares e implacables de la naturaleza.

Caer a aguas embravecidas desde el borde de una cascada es terriblemente rápido, pero ser atrapado por una corriente de resaca se siente engañosamente suave al principio. Pasa la página a la Costa de Oro de Australia y más allá, donde ignorar la fuerza oculta se cobra vidas cada año…

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