#7: Comodidad para un Día Lluvioso
La lluvia golpea la ventana como un aplauso educado mientras estás envuelto en la manta más suave que la humanidad ha conocido. Sin planes, sin culpas, solo buenas vibras. Es el permiso del universo para no hacer nada.
El sonido te arrulla en paz, el calor ahuyenta el frío. ¿Productividad? Cancelada. ¿Felicidad? Completamente reservada. Abraza la pereza; es buena para el alma.