#9

Una chica con la que trabajaba me estaba tirando los tejos a lo grande. Yo solía ser casi completamente ajeno al coqueteo. Pero ella hizo el flirteo obvio. Se las arreglaba para apretujarse al pasar por las puertas y rozarse conmigo varias veces por turno. Y era lo suficientemente atractiva como para que mi pequeña cabeza tuviera ideas diferentes a mi gran cabeza.
Pero me sacaba de quicio que usara argot raro como ‘Cray cray’ (loco/a) y ‘whatevs’ (lo que sea) ‘luties’ (absolutamente). Me hizo muy consciente del hecho de que, a pesar de que nuestra diferencia de edad era de solo unos pocos años, me sentía mucho más adulto. Lo molesto fue que ella era la hija de la prima de los gerentes. Cuando le dije que no creía que debiéramos ser más que amigos, me despidieron una semana después por una razón absurda.