Marca faltante

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De repente, los ojos del niño se iluminaron mientras señalaba una foto de bebé de su padre. “¡Mira, la marca de nacimiento!”, exclamó, como si hubiera resuelto un rompecabezas. El padre se frotó instintivamente el antebrazo, asintiendo. Era un rasgo familiar único.

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El niño parecía serio. “Todos en nuestra familia la tienen”. Esa revelación los impulsó hacia la cuna, con los latidos del corazón aumentando al unísono. Revisaron cuidadosamente el cuerpo del bebé, pero la marca no se encontraba por ningún lado.

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