Marfil de morsa

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Entre los pueblos inuit y chukchi del Ártico, los colmillos de morsa tallados servían tanto como ofrendas espirituales como artículos comerciales de alto valor. Estas intrincadas piezas de marfil se intercambiaban por elementos esenciales como alimentos, ropa y armas.

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Debido a que la caza de morsas era peligrosa y los colmillos requerían una artesanía experta, esta moneda significaba tanto valentía como estatus. En comunidades donde los árboles y el metal eran escasos, el marfil no era solo arte, era poder económico congelado en el tiempo.

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