4. El nudista de David Niven (1974)

Durante su discurso de presentación para introducir a Elizabeth Taylor al premio a Mejor Película, un fotógrafo bigotudo llamado Robert Opel cruzó desnudo el escenario por detrás de David Niven, haciendo el signo de la paz. La multitud gritó en shock mientras la banda empezaba a tocar una melodía inapropiada. Niven tuvo que recuperarse en televisión en vivo con una ocurrencia ingeniosa sobre que las “carencias” del hombre eran su única risa en la vida.
La inesperada desnudez convirtió un momento formal en puro caos y dejó a millones de espectadores en casa sintiendo vergüenza ajena por la interrupción. El incidente se convirtió en legendario como uno de los desastres improvisados más tempranos y memorables en la historia de los Óscar.