Festival del Barro de Boryeong – Corea del Sur

Celebrado anualmente en las playas de Boryeong, este festival coreano es una gigantesca batalla de barro. Creado inicialmente para promocionar cosméticos elaborados con el barro local, rico en minerales, ha crecido hasta convertirse en un evento internacional. Los asistentes se sumergen en fosas de barro, luchan, se deslizan e incluso asisten a conciertos temáticos de barro, todo mientras se ensucian gloriosamente.
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Lo que comenzó como una ingeniosa estrategia de marketing es ahora una querida fiesta de verano. Personas de todo el mundo viajan a Boryeong para revolcarse en el fango y festejar en la playa. A pesar de sus raíces comerciales, la pura diversión y la energía caótica del evento lo han convertido en una rareza cultural que vale la pena celebrar. ¿En qué otro lugar embadurnarse de barro no solo es aceptado, sino celebrado?
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Festival del Salto del Bebé – España

Cada año, en el pueblo de Castrillo de Murcia, España, los residentes celebran una asombrosa tradición conocida como "El Colacho", donde hombres vestidos de diablos saltan por encima de hileras de bebés. Así es: bebés reales, tendidos sobre colchones en la calle, son saltados por hombres vistiendo trajes coloridos en un ritual que se remonta al siglo XVII. Se cree que este salto protege a los bebés de los malos espíritus, el pecado y la desgracia, purificándolos eficazmente para toda la vida. Los lugareños juran por su poder. ¿Los forasteros? Mayormente, atónita incredulidad.
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Aunque pueda parecer un accidente a punto de ocurrir, el ritual se toma extremadamente en serio. Los bebés son colocados cuidadosamente y vigilados, y no se han registrado lesiones. Lo que realmente desconcierta es cómo algo tan extraño puede ser tan significativo para una comunidad. Es un potente recordatorio de que la perspectiva cultural marca toda la diferencia entre una tradición sagrada y un espectáculo de "¿qué demonios es esto?".
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