#21: Chefchaouen
El estrecho callejón azul parecía un secreto revelado: paredes bañadas en cada tono de cielo y océano, escalones que subían serpenteando, gatos holgazaneando en los umbrales como si custodiaran la calma.
La vida diaria se siente pintada y apacible: té de menta en la azotea con vistas a la montaña, regateo suave en zocos tranquilos, lugareños colgando la ropa contra ese telón de fondo azul celeste interminable. Es una paz que te hace relajar los hombros al instante.