#38: Montreal
Montreal se sentía como Europa teletransportada a Norteamérica: el adoquinado Viejo Puerto, el monte Royal elevándose verde, el aroma a bagels frescos y poutine en el aire.
Festivales de jazz de verano desbordándose por las calles, escapadas nocturnas por carne ahumada, conversaciones que pasaban del francés al inglés a mitad de frase sin perder el ritmo.