#40: Chongqing
En el momento en que bajé del tren de alta velocidad y me adentré en el húmedo abrazo de Chongqing, la ciudad asaltó mis sentidos de la mejor manera: capas de rascacielos apilados en colinas brumosas, los ríos Yangtze y Jialing cortando el paisaje como plata líquida.
Sesiones de hotpot picante que duran horas y te dejan los labios entumecidos y felices, amigos gritando por encima del caldero burbujeante mientras gotea el sudor y estallan las risas, paseos nocturnos por el laberinto iluminado de la Cueva de Hongya, donde cada giro se siente como adentrarse en un sueño ciberpunk.