25. El ejercitador manual de parpadeo

Sí, alguien realmente intentó convertir el parpadeo en un ejercicio. Este dispositivo de los años 30 consistía en dos pequeñas palancas unidas a los párpados con pestañas adhesivas. Debías tirar de una cuerda para abrir y cerrar los ojos repetidamente. ¿Por qué? Para “fortalecer los músculos de los párpados” y combatir los párpados caídos.
Los usuarios parecían marionetas desquiciadas manejando sus propias caras. El proceso era incómodo y a veces arrancaba las pestañas. Un usuario afirmó que sentía como si sus globos oculares estuvieran “haciendo abdominales”. Lo único que ejercitó este invento fue el límite de la dignidad humana.