14. Cuando un meteoro iluminó el cielo diurno
En 2013, residentes de toda Rusia levantaron la vista para ver una bola de fuego cruzando el brillante cielo matutino. El meteoro ardió con tanta intensidad que eclipsó al sol, dejando un rastro llameante visible durante cientos de millas.
Momentos después, la onda expansiva destrozó ventanas en Cheliábinsk. Las imágenes de las cámaras del salpicadero capturaron la explosión desde docenas de ángulos, convirtiendo el evento en uno de los impactos espaciales más documentados de la historia. Los científicos estimaron que la liberación de energía rivalizaba con una pequeña explosión nuclear, un recordatorio cósmico de que la Tierra sigue expuesta a la violencia bruta del espacio.