Subiendo a su cabina

El camionero terminó de repostar y, con una sonrisa tranquila, casi pausada, volvió a subir a la cabina de su camión. El motor cobró vida con un profundo rugido, su sonido engulló los últimos ecos de la risa de Jake y Travis. Había algo deliberado en la forma en que se movía, una sensación de silenciosa finalidad en cada paso. Era evidente que en cualquier momento podía marcharse, y la facilidad con la que hacía todo solo parecía profundizar el misterio que lo rodeaba.
La multitud permaneció en un silencio colectivo, con los ojos pegados a la escena. Nadie se atrevía a respirar demasiado fuerte, todos esperando ver si realmente se iría o si algo más se desarrollaría. Había una tensión tácita en el aire, como si todos estuviéramos conteniendo la respiración, preguntándonos si la calma del camionero se rompería o si simplemente desaparecería en la distancia, dejando atrás la confusión y las preguntas.